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Prepárese:
| Fracasó nuevamente prueba del voto electrónico |
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| Escrito por Sr. Gusano |
| Jueves 21 de Mayo de 2009 16:53 |
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Charalá es un pueblo de esos que se quedó detenido en el tiempo, como muchos municipios de nuestro país. Gente buena y trabajadora, santandereanos de pura cepa, amables y prestos a brindar información oportuna. Como las hormigas santandereanas, las charaleñas tienen culos grandes y piernas bien formadas, el color de piel que prevalece es aceituna, quizás porque el sol las cocina a fuego lento. En este ambiente limpio, por calles bien cuidadas y amables, tuvieron lugar las elecciones atípicas para Alcaldía, convocadas ante la destitución del anterior Alcalde de Charalá. Estas elecciones no tuvieran trascendencia nacional de no ser porque fueron escogidas como prueba piloto del sistema de voto electrónico. Uno de los objetivos propuestos por la Registraduría Nacional del Estado Civil con la implementación de este sistema es “continuar con los controles con el fin de evitar la suplantación o la doble votación, incluyendo por primera vez el conteo electrónico de mesa, con el fin de agilizar la entrega de resultados y evitar los errores aritméticos en el conteo de mesa”, reza en el boletín de prensa emitido por la entidad. En Colombia la Registraduría Nacional del Estado Civil viene adelantando desde hace varios años, sin mucho éxito, los estudios para la implementación de un sistema informático adecuado para garantizar procesos electorales limpios y democráticos que anulen la posibilidad de fraude. En este proceso eligió, entre otras poblaciones a Charalá . Por algo así se volvieron famosos los valles de Nuevo México cuando probaron las primeras bombas atómicas. El Municipio fue elegido por tener escaso número de habitantes y un potencial electoral habilitado de 9.254 ciudadanos. El Gusano hizo seguimiento al proceso los días 25 y 26 de abril de 2009. La Registradora Esperanza Mejía se refirió a la prueba: “Será muy rápido, si se tiene en cuenta que el sistema está preparado para contar doscientas tarjetas electorales en tres minutos”. En medio de todo el tejemaneje había una figura arrogante que se destacaba por su prepotencia e ínfulas de pequeño Dios, hasta daba órdenes a los policías. Esta persona que obraba como “funcionario” fue identificado como Jaime Eduardo Plazas y para sorpresa no era funcionario, se trataba del Gerente General de la Compañía Thomas Instruments, subsidiaria de Thomas Greg and Sons, empresa que está llevando a cabo la implementación y montaje del sistema electrónico de votación dentro de la registraduría. El Señor Jaime Eduardo Plazas hizo la presentación del sistema que se desarrollaría en las siguientes fases: Fase 1: Plena identidad del elector mediante un visor de imágenes que permite la individualización de los ciudadanos que poseen cédulas blancas plastificadas y cafés laminadas, y un dispositivo de autenticación de huella mediante lector óptico para lograr la plena identidad de los portadores de cédulas amarillas con hologramas. Fase 2: Individualización y control de acceso al puesto de votación mediante un control de acceso al puesto de votación de los ciudadanos que se acercan a sufragar, sin importar cuál de los tres formatos de cédula porte el sufragante. Se captura la imagen de la impresión dactilar del ciudadano y se muestra en pantalla con la foto del ciudadano y la huella almacenada en la base de datos, proceso que toma un promedio de 15 segundos por ciudadano. De esta forma, por biometría (cotejo dactilar) es posible establecer la plena identidad del elector, lo cual evita la suplantación de ciudadanos. Fase 3: Escrutinio electrónico de mesa. Para ello el elector marca en una papeleta con lápiz oscuro la opción de su preferencia y la deposita en la urna. Al finalizar la jornada, se introduce la papeleta dentro de una máquina electoral electrónica, que después de un escaneo óptico, registra como voto la marca más oscura dentro de un área determinada, lo cual garantiza eliminar el error aritmético y reduce la manipulación de tarjetas marcadas por parte de los jurados de votación.
1. 1. El sistema de reconocimiento no se mostró efectivo 100% porque los empleados de Thomas Instruments, con ínfulas de funcionarios de la Registraduría se apresuraban a meter los datos en un teclado con el número de cédula. La impresión es que el reconocimiento de imagen fue una farsa.
2. En el conteo de los votos por parte de la máquina, los presidentes de mesa podían intervenir en el sistema cambiando la condición del voto de una manera demasiado fácil. En otras palabras pareció un sistema para validar el fraude y hacerlo más viable.
3. El sistema lector de tarjetas demostró ser ineficiente ya que en varias ocasiones arrojó datos contradictorios.
4. Los funcionarios se veían nerviosos y misteriosos como si tuvieran algo muy oscuro que ocultar. Al día siguiente, el domingo 26 de abril, iniciaron las votaciones a las 8am. Una mañana fresca que pronto se convirtió en el manto de una olla express húmeda, fue el telón de fondo de este proceso electoral cuyos candidatos fueron: Amparo Ofelia Vega Albina, del Partido Conservador Colombiano y Edilson Arenas Silva, del Movimiento Unidos por el Progreso de Charalá. Los enviados especiales de la Revista El Gusano, entrevistaron a varios votantes potenciales quienes estaban entusiastas por esta prueba de voto electrónico que la mayoría calificó como “una puerta cerrada al fraude”. También entrevistaron a los dos candidatos quienes se mostraron tranquilos con los procesos que adelanta la registraduría. Pocos minutos después de iniciado el proceso y cuando todo parecía estar funcionando a las mil maravillas, la máquina lectora de tarjetas de una de las mesas de votación se trabó y a esto siguió el colapso del sistema. Toda la arrogancia del Doctor Plazas se vio transformada en una cara de desconcierto y preocupación, sus empleados corrían de un lado para otro, la gente protestaba.
Al finalizar el proceso la ganadora fue la joven doctora Amparo Ofelia Vega Albina, quien en medio de una multitudinaria celebración, prometió hacer una gestión transparente. La conclusión de nuestra visita es que la Registraduría debería someter un proceso tan delicado como la plataforma electoral electrónica a una juiciosa licitación pública que permita una elección transparente del proveedor porque la empresa que la asesora actualmente está muy lejos de ser segura y confiable y mucho menos amable. Muchas preguntas salieron a flote: ¿porqué Thomas Instruments tiene el sartén por el mango? ¿porqué a pesar de las fallas la Registraduría los sigue contratando? ¿Por qué no se le da cabida a otras compañías de tecnología? ¿porqué le dan tanto poder al Señor Plazas si es un simple contratista? ¿habrán otros intereses creados? ¿será Plazas protegido de alguien importante en el Gobierno?.
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Revista El Gusano estuvo en Charalá-Santander presenciando las elecciones atípicas para Alcalde. En el proceso se puso a prueba el sistema de voto electrónico que será implementado en todo el país para los procesos electorales. La plataforma demostró ser frágil y riesgosa. El sistema cayó y las tarjetas se bloquearon. El experimento fallido
La rueda de prensa fue una demostración de arrogancia, se sentía como cuando los españoles le mostraban espejos a los indios para cambiárselos por oro. El Señor Jaime Eduardo Plazas hizo la exposición del proceso y surgieron algunas inquietudes:
La sana intervención de la Registradora Esperanza Mejía hizo que se detuviera el proceso electrónico y se pasará de inmediato a un conteo manual como plan b, ello garantizó transparencia en las elecciones pero: ¿qué hubiese pasado si los votantes fueran millones como en unas elecciones nacionales?, seguramente habría sido una tragedia democrática.